Citas de Paramahamsa Prajnanananda

Todo ha nacido en Dios, vive en Dios y se funde en Dios, como las olas en el océano. 
 

Yoga es la unión del Ser individual con el Ser cósmico, o del Dios hijo con Dios el Padre; también se puede decir que yoga es la unión del cuerpo con el alma. 
 

Solo si tenemos una meta fija podremos avanzar en el camino de la liberación. El camino espiritual es una travesía permanente en la que podemos mantenernos firmes, únicamente si contamos con un propósito fijo, una inmensa paciencia y un esfuerzo sostenido. 
 

El Kriya Yoga ayuda al desarrollo simultáneo de cuerpo, mente e intelecto y a tomar conciencia del alma. Es un sistema completo para el desarrollo integral. 
 

La práctica del Kriya Yoga generará una conciencia constante del alma: el estado de liberación, o yivanmukti. 
 

La práctica espiritual, sadhana, debe hacerse diariamente, conforme a las instrucciones recibidas. 
 

El Kriya Yoga recomienda un corto período de meditación, después de lo cual uno puede seguir practicando mientras procede con su vida diaria. Los efectos de la meditación lo harán a usted divino, y usted alcanzará y mantendrá día y noche un estado de conciencia del alma. 
 

El Kriya Yoga es un sadhana continuo durante el cual usted recuerda su alma en cada respiración. 
 

Durante el sadhana, tal vez surjan dudas en la mente del practicante, por lo cual éste necesita la guía constante del maestro. Con esta guía, el discípulo puede progresar sin obstáculos en el camino espiritual hacia la experimentación de Dios, o autorrealización. 
 

Si uno practica sistemáticamente todos los días, con toda seguridad experimentará el resultado deseado, que es unirse con la fuente de la vida. 
 

Practica Kriya Yoga todos los días, sin falta. Aunque estés de viaje, siempre puedes practicar. No busques excusas para no practicar. Tu desarrollo espiritual depende de tu voluntad. 
 

La respiración y la mente están relacionadas entre sí y conectadas causalmente. A través del control de la respiración, uno puede alcanzar calma y paz interior. 
 

El centro del alma está ubicado entre las cejas, entre cinco y siete centímetros hacia el interior del cerebro. Debajo de este centro yace la ignorancia, y por encima están el gozo y la sabiduría divina. 
 

Un yogui o una persona inteligente utiliza el tiempo como un medio para alcanzar el éxito, llevando una vida planificada y disciplinada. 
 

Debemos aprender a administrar el tiempo. El tiempo mismo es un tesoro que debe ser usado con inteligencia. Hagan lo que tengan que hacer en el momento adecuado. 
 

Los instructores son muchos, los maestros son pocos. Los instructores están en el camino a la perfección, intentando, intentando, intentando. Los maestros son perfectos. 
 

El gurú es el maestro realizado, quien no solamente nos da la "dirección correcta" para encontrar al Ser interior, sino que también nos ayuda a alcanzar nuestro destino. Él es un verdadero amigo que nunca nos decepciona. El gurú es, en realidad, Dios de incógnito, un verdadero compañero en este mundo material. 
 

Un Gurú conoce la mente y el corazón del discípulo aún desde la distancia; él puede percibir cosas más allá de la capacidad de un ser humano normal. Hay muchos medios de comunicación entre el Gurú y sus discípulos. Una mirada puede reemplazar al lenguaje o el habla, y en la distancia un Gurú puede unirse a su discípulo mediante el pensamiento, o la oración. 
 

En épocas pasadas, el gurú y el discípulo vivían juntos; hoy en día, debido a que esto no es posible, el discípulo debe esforzarse por leer los libros del gurú o escuchar sus enseñanzas y seguir con fe sus instrucciones e ideales. 
 

Intenta contribuir a la causa de los maestros según tu capacidad. Existen varios campos donde puedes prestar un servicio desinteresado. Pregúntale al maestro o a los organizadores cómo puedes servir. 
 

Intenta respetar todas las religiones y libros sagrados, y evita referirte en términos negativos a otros maestros, otras prácticas u otras formas de vida. 
 

Antes de ingerir cualquier alimento, debemos orar u ofrecer nuestra comida a Dios. 
 

Una vida espiritual, devota y meditativa es un estilo de vida consciente: hablar conscientemente, pensar conscientemente, respirar conscientemente, comunicarse conscientemente, hacer cada actividad conscientemente y con amor por Dios. 
 

Nacemos en el gozo, vivimos en el gozo y nos fundimos en el gozo. Este estado de gozo lo obtenemos yendo a la fuente, en la cueva del cráneo, cerca de la fontanela, fuente inagotable y sin fin donde alcanzamos el estado de felicidad perfecta e infinita. 
 

El samadhi es un estado yóguico de conciencia cósmica en donde la conciencia humana (asociada con el cuerpo, la mente, los sentidos y los objetos de los sentidos) trasciende a un estado sobrenatural de existencia en que se experimenta únicamente el poder de Dios.

En el estado de samadhi no hay conciencia del cuerpo, de la mente o del juego de los sentidos y los órganos sensoriales. Tampoco hay percepción de los objetos de los sentidos o el mundo material.

En el samadhi solamente existe la experiencia de unidad cósmica, en la que el universo interior y el universo exterior se funden en un solo infinito. Este es el estado de completa unidad.

En este estado de ausencia de forma, se da la experiencia de la calma absoluta, la paz absoluta, el amor absoluto y el conocimiento absoluto. Desaparece toda dualidad; toda imperfección llega a su fin.

Es el estado de emancipación perfecta del amor y de la divinidad. 

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