¿Quién es Inteligente?

Trataremos ahora del intelecto, tercero de los instrumentos internos constitutivos de la mente. Si alguien nos regaña y dice que somos tontos, eso no nos gusta. A las personas les gusta verse como muy inteligentes. ¿Cuál es el signo de la inteligencia?

Si alguien tiene éxito en la vida ¿se dice por eso que esa persona es inteligente? Tuve la fortuna de pasar un tiempo con un gran monje de la India que era un intelectual muy elevado. Era como un león rugiente. Un día, mientras concedía una entrevista a los medios, un periodista le preguntó: “Swamiji, quisiera hacerle una pregunta. ¿Por qué no participa usted en política? - “¿Por qué lo haría?” - “Porque si tuviéramos un dirigente como usted, este país sería grande”, dijo el periodista.

Y el monje replicó: “le daré una respuesta honesta. Los que han entrado en la arena política no son muy inteligentes. Si fueran personas verdaderamente inteligentes, no actuarían como lo hacen”.

Eso que dijo es cierto y debería ser tomado como una observación, no como una crítica. Muchos de nuestros dirigentes, en todos los niveles del gobierno, se comportan de maneras no éticas ni moralmente sanas. ¿Podemos entonces decir honestamente que son personas inteligentes? Sin embargo, si quienes nos dirigen no son inteligentes, ¿quién lo es entonces?

Las escrituras yóguicas describen a la persona inteligente como aquella que toma la decisión adecuada en el momento adecuado. No obstante, demos un paso adelante para decir que, después de tomar la decisión adecuada, es necesario actuar en consecuencia. A esto se le puede llamar inteligencia práctica. El solo hecho de tomar una decisión no es suficiente. Lo que se requiere es tomar la decisión adecuada en el momento adecuado y actuar de la manera adecuada. Pero muchos de nosotros no tomamos las decisiones adecuadas. Nos confundimos. ¿Por qué no podemos ver las cosas con claridad? Para encontrar la respuesta debemos primero analizar dónde radica el problema. A menudo no podemos ver nuestros propios errores, no podemos ver nuestras propias debilidades, no podemos ver las cosas como son; por lo tanto, no podemos encontrar una solución inteligente a nuestros problemas. ¿Por qué sucede esto, si la función de nuestro intelecto es tomar la decisión más acertada y actuar de manera adecuada? El problema puede ser que no tenemos buena memoria. Es probable que no recordemos las lecciones que aprendimos en experiencias pasadas y por eso repetimos nuestros errores.


La memoria juega un papel clave en el proceso de toma de decisiones. Por ejemplo, en el sistema judicial, las personas someten sus disputas al arbitrio de un juez, quien toma una decisión sobre cuál debe ser la solución. El juez confía en su memoria con respecto a las leyes y a las soluciones dadas anteriormente a casos similares. Conocí un juez, buen amigo de Gurudev, que era un genio; tenía un poder cerebral excepcional y una memoria sorprendente. Por lo general, en el despacho de un juez se encuentran muchos libros de derecho. Pero en el despacho de este juez no había libros, ni en las estanterías ni en el escritorio. Los clientes que iban a verlo tomaban asiento frente a él y le describían el tipo de problema que necesitaban resolver. El juez les daba consejos sin recurrir a ningún material escrito. En su memoria guardaba los hechos relacionados con todos los casos similares ya juzgados en el pasado: el tribunal, el año, el juez, el veredicto. Como puede verse, es posible tomar una buena decisión cuando su memoria es buena. En nuestras vidas, cuando recordamos las consecuencias de algo que hicimos, podemos tenerlas en cuenta en el momento de actuar. Por ejemplo, si usted recuerda algún castigo o regaño que recibió por algo que hizo mal, lo más probable es que no repita el mismo error.


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